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Terra
La Coctelera

Dibujo

Aki va un dibujo que hice en clase de radio, jejeje, la verdad si estuvo interesante pues vimos abstracción del mensaje.

FELIZ FIN DE AÑO!!!

LES DESEO A TODOS UN EXCELENTE AÑO 2006

El ensayo en comunicación

Este ensayo está enfocado a explicar el uso del texto a manera de ensayo (que valga la redundancia), en la carrera de comunicación.

El lenguaje del ensayo es más simple que el de los textos científicos pero más formal que los de divulgación, lo cual hace que sea una herramienta de gran utilidad para los estudiantes de comunicación que deseen expresar el resultado de una investigación o sus reflexiones en términos simples pero de un modo formal. Puede ser escrito de muchas formas y temas siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos básicos, como escoger el tema central y establecer los objetivos específicos, también debe plantear introducción, desarrollo y conclusión y mantener un hilo lógico durante su escritura.

En comunicación es muy importante aprender a elaborar ensayos creativos y amenos, para poder expresar nuestras ideas y resultados de una forma sencilla al público no especializado, sin ser confundido por esto con otras fuentes de expresión de opinión.

Para un estudiante de comunicación el ensayo es la forma idónea de redacción pues da bastante libertad en cuanto a forma de escritura, lo cual permite darle ciertos tonos y matices propios de los textos literarios, sin serlo del todo, es decir, manteniéndo su seriedad.

Para un comunicólogo siempre va a ser importante saber escribir ensayos, toda su vida profesional va a necesitar elaborar textos de gran calidad (en especial si se dedica al periodismo) que puedan ser leídos fácilmente por todos.

hanal pixan

El Hanal Pixan o Comida de Animas es la celebración en la que se ofrenda comida y bebida a las ánimas de los fieles difuntos en Yucatán. Es un ritual especial y en su realización interviene toda la familia. Las mujeres son las encargadas de elaborar los alimentos y colocar el altar para las ofrendas. Los hombres excavan el agujero y realizan el muuk para hornear los mucbil pollos, platillo especial para esta ocasión.

Es la Ceremonia de ceremonias realizada para honrar a nuestros ancestros, para establecer y mantener el vínculo entre vivos y muertos. La heredamos de nuestros padres y abuelos, quienes nos enseñaron la costumbre de respetar y recordar a los que se nos han adelantado en el camino. Al comenzar el otoño, en los días dedicados a celebrar a los difuntos, los yucatecos hermanamos nuestra memoria colectiva y, como cada año, realizamos el ritual de la muerte en un ambiente cálido en el que la generosidad, el trabajo en común y la religiosidad popular se unen para reafirmar nuestras raíces.

El Hanal Pixan es celebrado por los yucatecos de todas las posiciones socioeconómicas, preferencias políticas, niveles educativos y credos. En el medio rural es una tradición viviente, los altares están en cada casa, el olor de las ofrendas aromatiza los pueblos, los rezos y las letanías los invaden de murmullos y las velas iluminan el paso de las ánimas. En las ciudades, los altares también están presentes, aunque con variaciones. Las familias los decoran según sus posibilidades económicas y apetencias culinarias, y así, por ejemplo, las flores silvestres tradicionales son sustituidas por gladiolas, claveles y crisantemos; los dulces, por pasteles y donas glaseadas; el atole y el balché, por vinos y licores. Hay familias que no elaboran sus altares pero no por ello dejan de celebrar estos días con una gran reunión familiar comiendo mucbil pollos y toda la gama de platillos que componen la tradición culinaria del Hanal Pixan. Pocos cocinan enterrando los alimentos ofrendados, la mayoría los cuece en hornos domésticos o los envía a las panaderías. De una u otra forma, mantenemos viva esta tradición y la reafirmamos anualmente, aunque muchos desconozcamos su origen.

En la cultura yucateca todo es vida y la muerte es parte de ella. No es final, es inicio perpetuo. Ella nos precede y sucede; sin el deceso de nuestros ancestros no tendríamos vida. En Yucatán, la muerte es vista como continuidad, permanencia y renovación. Todos la cargamos, es nuestra compañera de viaje, nos alerta ante el peligro recordándonos a cada momento nuestra naturaleza mortal y limitada.

Los yucatecos nos revaloramos en el Hanal Pixan, reconocemos nuestras sólidas raíces mayas y todas las influencias culturales que lo matizan. Recordemos que los españoles trajeron un catolicismo híbrido por el que se infiltraron a América desde las prácticas más antiguas de los pueblos celtas e iberos, hasta las medievales de musulmanes y judíos. Y que la población africana esclavizada también trajo su equipaje de creencias y dioses que acabó entretejido con el de los nativos.

Por ello el Hanal Pixan en estas tierras ya no es una manifestación cultural homogénea sino una práctica llena de matices familiares, étnicos y de grupo. Tiene lugar los días 31 de octubre para las almas infantiles; 1o. de noviembre para las adultas; el 2 para los Fieles Difuntos, y se prolonga por ocho días en algunas comunidades.

Desde unos días antes, panaderos, alfareros, comerciantes, carniceros y agricultores seleccionan y preparan para su venta los artículos y productos agrícolas que la tradición exige; las flores en los mercados encienden el ambiente de fiesta, mientras los marchantes los invaden para comprar hojas de plátano, xpéelon o frijol, masa nueva, carnes, condimentos, velas, incensarios, frutas y dulces tradicionales. Las Iglesias fortalecen sus actos litúrgicos y sus servicios. Las escuelas y los centros culturales de la capital y los municipios organizan concursos y muestras de altares del Hanal Pixan.

Con días de anticipación, los familiares de los muertos acuden a los panteones para arreglar las tumbas; las limpian, les encienden velas, arreglan las cruces y las adornan con flores típicas de la temporada, predominando los colores amarillo y morado. Y dan comienzo los preparativos para hacer las ofrendas, cuya esencia nutrirá a los muertos. En mesas de uso cotidiano cubiertas con manteles limpios y bordados se pone la tradicional Cruz Verde, los retratos de los difuntos y la comida y bebidas que más apetecían en vida, acompañándolas con frutas, flores, velas, panes, cigarrillos, sal y un vaso con agua. Esto último es indispensable, pues el ánima viene sedienta de tan largo viaje y deberá ser alimentada para resistir tan duro esfuerzo.

Por ello la ofrenda es generosa; además de los mucbil pollos o pibes se ofrecen platillos tradicionales como relleno negro, relleno blanco, frijol con puerco, escabeche oriental, mechado, puchero, tamales, chachak waajes, chile habanero, naranjas dulces, mandarinas, plátanos, yuca, camote, jícama, makal, dulces de coco, de pepita de calabaza, de cocoyol, ciricote en almíbar, calabaza melada, melcochas, arepas, panes dulces y miel.

En algunas comunidades del sur, centro y oriente del estado, es costumbre colocar velas en las albarradas para iluminar el trayecto de las ánimas, e impedir que sean molestadas por los demonios. En la víspera de la celebración se cree que cae una ligera llovizna porque los muertos lavan sus ropas para venir a la Tierra. Asimismo, se considera que los cazadores de venado no deben ir a la cacería, pues corren el peligro de dispararle al alma de algún "tirador" difunto; y las bordadoras de huipiles no deben trabajar en esos días, pues pueden coser la piel de algún muerto: A los niños recién nacidos se les anudan hilos de color negro en las muñecas para protegerlos de los malos espíritus que rondan en esos días. Las mujeres limpian muy bien las casas, y con agua y hojas de cinicote, lavan los banquillos, las mesas, jícaras y hamacas; los hombres, por su parte, barren los solares para que las ánimas no se encarguen de hacerlo.

Para que los Pixanes acudan a recibir las ofrendas es preciso rezarles, quemar incienso, y entregar los alimentos con oraciones y rosarios de cinco a quince misterios, con cantos y letanías que se acompañan con música de serafina (armonio).

Dibujo

No sabía que poner, por cierto este dibujo no tiene historia así que no pregunten, sí si si si parece que no se mostrar otro bla bla bla bla bla blab lab labalalsdfalsfjlsd.,..... y que, es mi blog y yo hago lo que quiera.

Narración

Antes que nada, esta narración, sin nombre, está basada en un suceso real así que cualquier parecido con la ficción es mera coincidencia…
Sucedió no hace mucho en un pequeño pueblo de cuyo nombre no me acuerdo, cercano a una ciudad con un gran pasado, que una niña pequeña decidió ingresar a un grupo de niñas exploradoras (sí, de la clase que da miedo), en el que cada cierto tiempo organizaban campamentos en antiguas haciendas y cavernas. En esos campamentos solían hacer fogatas, contar historias y cantar las más horripilantes estrofas jamás imaginadas por oído alguno. Pero ese no es el punto, nuestra historia central ocurrió en uno de esos campamentos, dentro de una hacienda con una leyenda en particular extraña, la cual decía que cada cierto tiempo (imagino cuando coincidían los astros…) la hacienda revivía, el pasado se repetía, una y otra vez, como una grabación magnética, tal cual, desde aquel suceso, tan repentino que había, tres siglos atrás, acabado con la relativamente pacífica vida de la hacienda y sus alrededores. Y esa noche era precisamente la especial…
Habiendo terminado las actividades típicas de sus campamentos, las exploradoras se metieron en las casas de campaña correspondientes, quedando dormidas, todas menos una, nuestra niña, la cual no dejaba de escuchar los ruidos de las máquinas hilando henequén, sonnido no muy común que ameritaba ser investigado, por lo que salió en silencio de la tienda en la que estaba pero no vio nada, de pronto el asesino que estaba esperándola le cortó la cabeza. fin.

Descripción

No recuerdo que en mi infancia haya tenido un lugar favorito, por que me gustaban muchos lugares, como el parque o el circo, el cine o mi casa, aunque creo que mi cuarto y el patio de mi casa (sin comentarios), eran los lugares en los que más me gustaba estar, por que ahí jugaba con mis hermanas.
Mi cuarto siempre fue un lugar bien iluminado, pintado de tonos claros y siempre estaba limpio y olía bien (aunque ahora no se pueda decir lo mismo del olor dado que vive un perico suelto –por que odia su jaula- en él y deja regalitos por todas partes). Me gustaba brincar en la cama (aunque mi madre me regañaba) y subirme a la hamaca a jugar con mis hermanas “claustrofobia”, que era un juego que consistía en enrollar a la persona dentro de la hamaca y luego no dejarla salir para ver cuánto tiempo aguantaba sin moverse, era muy divertido. Con las muñecas jugábamos a muchas cosas, una de ellas era asustar a la mediana con la Barbie de pelo quemado y pies mordidos, también era muy divertido.
El patio era más apropiado para los juegos que hacíamos mis hermanos y yo, ya que al ser grande, podíamos jugar béisbol, nadar, pintar en el suelo con tiza o yeso y jugar con el perro. Ahí habían muchas plantas frutales como limón y naranja, los cuales aún eran pequeños, también había un hermoso mango, con muchas hojas y muchas matas de plátano, que siempre daban muchos plátanos, los cuales nos encantaba freír y comer con leche condensada. Otras plantas que había en el patio eran las de sábila, que no sabían bien, también había zapote y ciruela, papaya y hierbabuena, aguacate y una vez una plantita de tamarindo acompañada de una de maíz que fueron devoradas por las hormigas.
Aun que no recuerde muchos detalles de esos lugares cuando era niña, por que lo que más recuerdo es lo que pasaba en esos lugares, me gustaba por que me divertía, me sentía en confianza y el ambiente era muy agradable por que vivíamos juntos y nos llevábamos bien. (Aunque mi hermano siempre hacía trampa en los juegos para ganar)

Esa soy yo, jeje yo me tomé la foto, me gustó por que salí rara.